La terapia que te hará reír a carcajadas

La terapia que te hará reír a carcajadas

¿Recuerdas cuando fue la última vez que reíste a carcajadas hasta que tu estómago no pudiese más?

Hace varios años, buscando avisos en el periódico para conseguir empleo, mi compañera de cuarto y yo, terminamos en una entrevista laboral muy poco formal.

El señor que nos entrevistaba, mientras nos explicaba en que consistía el trabajo para el que nos postulábamos, se hundía en nubes mentales, como si estuviese en estado de transe, quedando por varios momentos en silencio. Con los ojos mirando hacia el cielo y en posición de congelamiento, demoraba varios instantes hasta volver en si.

Al principio, pudimos contener la risa. Se suponía que era un empleo serio, y no queríamos perderlo, además nos iban a contratar a las dos. Pero a medida que los minutos pasaban, y el entrevistador repetía esta actitud, nuestra risa aparecía simultáneamente. Por supuesto, tratamos de ocultarla. Mirábamos para otro lado, rogábamos silenciosamente que cese, pero no podíamos contenernos. Así aparecieron las primeras carcajadas, que se hicieron cada vez más fuertes, mientras el señor nos miraba confuso. Acto siguiente, pedimos disculpas y nos retiramos, mientras nuestra risa aumentaba su potencia. Evidentemente, no fuimos contratadas para el puesto vacante, pero nuestro día, fue uno de los más placenteros de nuestra existencia.

Cuando éramos niños, no nos interesaba el momento, ni el lugar, reíamos varias veces al día, sin importar delante de quien nos encontráramos. A medida que pasan los años, aparecen los prejuicios, el razonamiento extremo, el miedo al ridículo.

Nos interesa agradar y no queremos que nos rechacen. Así como reprimimos gran cantidad de sentimientos, reprimimos nuestra risa. Los niños ríen un promedio de 300 veces al día, mientras que los adultos, solo unas 80.

Si supiésemos que reír no solo hace bien al alma, sino que también ayuda a que nuestro cuerpo funcione mejor, buscaríamos la forma de reír frecuentemente y no limitaríamos nuestras carcajadas ni al lugar ni al momento.

La risa es una respuesta biológica a determinados estímulos. De carácter contagioso. Provocada en situaciones colectivas y no tanto en momentos de soledad, se origina los 4 meses de edad, como medio de comunicación del bebé.

Las cosquillas son una de las formas más comunes y antiguas de provocar la risa. Desde los primeros meses de vida, la madre le hace cosquillas a su bebé y este ríe, originándose así, la primera forma de comunicación desde que nace.

Beneficios de la risa

La risa disminuye la presencia de colesterol en sangre y produce más cantidad de endorfina, que la morfina artificial. Por este motivo, 5 minutos de risa actúan como sedante natural. Cuando reímos se activan 400 músculos de nuestro cuerpo, incluidos algunos músculos del estómago, que solo son capaces de ejercitarse con la risa.

Reírse activa el sistema linfático, mejora la circulación y aumenta la oxigenación de nuestro cuerpo. Al sonreír, estiramos y contraemos los músculos de la cara, brindándole un efecto tonificante y rejuvenecedor a nuestro rostro. La risa ayuda a eliminar el estrés y nos conduce a enfocarnos en una mirada positiva hacia la vida.

La risa como terapia

Las investigaciones realizadas dan a conocer que hace más de 4000 años, en la antigua china, existían templos donde las personas concurrían para reír con el fin de mejorar su salud.

En culturas ancestrales los “doctores payasos”, hechiceros disfrazados y maquillados, curaban y animaban a los guerreros enfermos.

En los años 70, en California, el conocido doctor Patch Adams aplico la técnica de sesiones de humor, como ayuda en la recuperación de pacientes, obteniendo importantes resultados. Fundó centros en diferentes países del mundo, donde se utiliza como metodología a la risa para el complemento de tratamientos médicos, ayudando a pacientes aún con enfermedades terminales, a enfrentar sus problemáticas.

En la actualidad, se utiliza una técnica psicoterapeuta, llamada risoterapia, que se caracteriza por aportar beneficios mentales y emocionales, utilizando a la risa como medio. La risoterapia consta de sesiones grupales de estiramientos, juegos, ejercicios de comunicación y diversión.

Ejercicios de risoterapia para realizar en casa

En el mundo, existen diversos centros donde podemos recurrir para practicar diferentes técnicas de risoterapia. Pero si antes queremos conocer de que se trata, aquí se presentan varias opciones para comenzar a reír en casa. Obviamente, son técnicas mucho mas divertidas si se practican en compañía de otras personas. Consigamos un compañero porque vamos a reírnos un rato.

  • La técnica básica: Colocamos nuestra mano en el abdomen e inspiramos toda la cantidad de aire que nos sea posible. Ahora exhalamos mientras decimos: JAJAJAJAJA.

Ahora vamos a realizar el mismo paso, pero al exhalar vamos a proceder a decir: JEJEJEJEJE.

Así continuamos con cada una de las vocales.

  • Cambiando los sentimientos: Pensemos en algo que nos preocupe. Ahora vamos a decirlo en voz alta y cantando. Luego lo diremos como si estuviésemos llorando. Al final, vamos a decirlo como si el problema nos provocase mucha risa.
  • Globo liberador: Conseguimos un globo. Ahora vamos a inflarlo. Con cada soplido, pronunciaremos una oración con cosas que queremos eliminar de nuestra vida. ¡A no desanimarnos!
  • Cosquillas divertidas: Hazle cosquillas a tu hijo, tu pareja o tu amigo. Seguramente se reirán a carcajadas con esta experiencia.

La risa es algo tan natural como personal. No todas las personas nos reímos de las mismas cosas, ni lo hacemos de la misma forma. Pero varias circunstancias son motivo de probables sonrisas para la mayoría de las personas. Es fundamental dedicar un tiempo de nuestras vidas para bailar, jugar, reunirnos con amigos, recordar anécdotas divertidas. Este es el momento de generar situaciones que nos hagan sentir bien, que nos hagan complementar nuestra existencia con las personas que amamos. Al igual que cuando éramos niños, reíamos y hasta lográbamos hacer reír a los adultos. Los niños se ríen por el solo hecho de jugar, por la sola razón de compartir. Los niños corren y juegan con una sonrisa en sus labios. Entonces, saquemos a la luz a ese niño interior que sigue en nosotros, que no nos apene reírnos a carcajadas en cualquier situación agradable que nos brinde la vida. Preguntémonos a menudo, que es lo que alimenta nuestra risa y salgamos a buscarla sin dudarlo ni un instante. Leamos textos graciosos. Relacionémonos más con los niños. Acudamos a algún espectáculo cómico. Miremos películas de humor. Usemos el buscador de la web para encontrar videos divertidos. Existen cantidad de videos que van a provocarnos infinitas carcajadas. Podrías conseguir una mascota, busca alguien que haya tenido crías recientes, puedes encontrar algunos animales y mascotas en OLX, o si ya tienes una puedes divertirte un montón con ella, nuestras mascotas son muy graciosas, si nos detenemos a observarlas lo vamos a comprobar. Hagamos karaoke. No importa si desafinamos o entonamos. Cantar en grupo, seguramente va a ser un buen estimulante. Juguemos a algún juego de la infancia con personas de nuestra misma edad. Riámonos de nosotros mismos, de nuestra forma de actuar, de caminar.

Saquemos esa inmensa sonrisa que genera luz en nuestro entorno y vayamos por la vida regalando esa alegría que nos hace sentir tan bien. Rodeémonos de personas que nos hagan reír, siempre hay una persona que lo consigue. A todos nos gusta pasar tiempo con gente que disfruta de la vida y nos provoca mucha risa. Riamos hasta que nos duela el estómago sin importar quien hay a nuestro alrededor, quizás, muchas personas se rían junto a nosotros.

La risa, es un signo de felicidad y ¿que más nos importa en esta vida que ser felices?

Sonríe… no sabes quien puede enamorarse de tu sonrisa.

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